Ruta por el desierto salvaje: pon a punto tu adrenalina

¿Te gustan las emociones fuertes? Apúntate a una aventura por el desierto salvaje y recarga las pilas con una excitante experiencia en el Sáhara. Con más de 9 millones de kilómetros cuadrados plagados de sorprendentes paisajes, fuertes variaciones climáticas y dunas que cambian de forma constantemente, este lugar del planeta no te dejará indiferente.

Tanto si estás buscando una escapada con tu familia o amigos, como si estás planeando un viaje de team building con la empresa, el Sáhara es una elección perfecta para disfrutar la naturaleza en estado puro y liberar las tensiones de la vida cotidiana.

¿Qué ver en el Sáhara?

Sus grandes dimensiones, casi tan grandes como la superficie de China o Estados Unidos, convierten al Sáhara en un paraíso cargado de matices y posibilidades. Estos son los cinco lugares más sorprendentes del gran desierto salvaje:

  • Erg Chebbi. Deléitate con la imagen del Sáhara más popular en esta impresionante zona de dunas situada a 40 kilómetros al sureste de Erfoud, entre Marruecos y Argelia.
  • La meseta de Ennedi. Ubicada en la región del Chad, se trata de otra zona de dunas, pero atravesadas por profundos cañones que dibujan enormes arcos de piedra de hasta 120 metros y recónditos pasadizos, llamados gueltas, desde los que brota el agua subterránea. No te pierdas el guelta de Archei, donde es habitual encontrar numerosos grupos de camellos aprovisionándose.
  • Pirámides de Meroeo. A 200 kilómetros de la capital de Sudán puedes descubrir las pirámides negras, un conjunto arquitectónico en pleno desierto salvaje construido por los nubios o kush.
  • El desierto blanco. Llamado así por el color de la piedra cretácica que lo conforma, esta zona del Sáhara, a 45 kilómetros de la ciudad egipcia de Farafra, es otro de los lugares que te recomendamos en tu ruta de viaje.
  • La ruta de los mil kasbahs. De vuelta a la civilización, te proponemos un recorrido por las fortalezas de arena más emblemáticas de Marruecos, como Ait Ben Haddoua, escenario de conocidas películas como Lawrence de Arabia o Gladiator, para terminar en Errachidia, una ciudad construida a más de 1.000 metros de altitud a los pies del Atlas, donde podrás sumergirte de lleno en la cultura y gastronomía bereber.

Planes en el desierto salvaje

Para ponerle un poco de osadía al viaje por el desierto salvaje, encontrarás numerosas compañías turísticas que ofrecen paquetes de aventura con infinidad de actividades para todos los gustos y destrezas:

  • Rutas en 4×4 o quads. Una de las experiencias más demandas por los amantes del riesgo son los circuitos en todoterrenos o quads por las escarpadas dunas del Sáhara.
  • Trekking. Conoce los mejores rincones de esta zona del planeta a pie, a través de rutas de senderismo. ¿Te apetece un paseo por el Atlas?
  • Baños de arena. Recupérate de las dolencias físicas con este rito bereber que se desarrolla en Merzouga. Se trata, literalmente, de enterrar el cuerpo en arena durante un espacio de 10 a 30 minutos para tratar los dolores musculares y de articulaciones.
  • Escalada. ¿Te imaginas poder subir por los impresionantes arcos de piedra de Ennedi? También es posible, siempre bajo supervisión de profesionales y con ciertos conocimientos en este deporte.
  • Paseo en dromedario. Es un clásico dentro de las rutas por el desierto salvaje. No tendrás problemas en encontrar alguna empresa con la que contratar este plan de aventura.
  • Deportes acuáticos. A pesar de ser un desierto, el Sáhara limita con el mar Rojo, el Mediterráneo y el océano Atlántico, por lo que también cuentas con la posibilidad de refrescarte con clases de surf, windsurf o kite.
  • Dormir en el desierto. Si prefieres un plan más relajado, también puedes pasar la noche bajo las estrellas dentro de una jaima en pleno Sáhara.