ruta de las flores

¿Qué haces el próximo otoño-invierno? Te invitamos a que disfrutes de la colorida ruta de las flores, un sorprendente recorrido por costumbristas localidades, verdes praderas y refrescantes lagunas en El Salvador que eclosiona en su máxima expresión durante los meses de octubre a febrero.

La ruta de las flores discurre entre dos áreas geográficas al Oeste de El Salvador, Sonsonate y Ahuachapan, conectando la cultura, gastronomía y paisaje de este país centroamericano. ¿Te apuntas?

El itinerario de la ruta de las flores

Son seis los pueblos que conforman el itinerario más habitual de la ruta de las flores, todos con su propia esencia, donde la fusión entre el colonialismo y la cultura indígena es el denominador común.

Nahuizalco es el punto de partida de este espectacular viaje. Se trata de una pequeña población a unos 80 kilómetros de San Salvador donde podrás ver a las mujeres ataviados con trajes tradicionales indígenas y escuchar la lengua nativa nahuat. No te pierdas la iglesia colonial de la ciudad ni el mercado nocturno –iluminado exclusivamente por velas-, en el que se expone una gran oferta de objetos hechos a mano con materiales como mimbre, madera o tule y se ofrecen viandas típicas de la zona.

Cruzando las primeras plantaciones de café del país llegarás a Salcoatitán, dedicada al dios del viento y la aurora boreal. Quizá sea por su ubicación, a 1.000 metros sobre el nivel del mar. Su pequeña iglesia también merece una visita.

Conocida como la ciudad de las orquídeas rojas, Juayúa es el tercer destino de la ruta de las flores. Se trata de una pequeña aldea no muy bien comunicada, pero merece la pena el esfuerzo nada más que por pasear por sus peculiares calles, ver la talla del Cristo Negro que alberga su iglesia y hacer un poco de senderismo por el Volcán de las Águilas, la Cascada de los Chorros de La Calera y la Laguna Seca de las Ranas.

Continúa la experiencia subiendo hasta Apaneca, el punto más alto de la ruta de las flores, a más de 1400 metros sobre el mar. ¿Qué no puedes perderte? Allí se encuentran dos espectaculares y frondosas lagunas, la Laguna de las Ninfas y la Laguna Verde, y el monte Apaneca, desde el que –con suerte- tendrás vistas al océano Pacífico. También cerca del núcleo urbano puedes remontarte 25.000 años en la historia, visitando los restos arqueológicos de Santa Cecilia y sus grandes esculturas.

Ataco, conocida por su excelente café, su artesanía textil con telares y su imaginería religiosa, y Tacuba, una zona agrícola, completan la ruta de las flores.

La gastronomía

Uno de los encantos de la ruta de las flores es la variada gastronomía con la que podrás disfrutar durante todo el trayecto. Además, muchas de las ciudades celebran festivales culinarios durante la semana, para que puedas sumergirte en su cocina mestiza, mezcla de sabores indígenas y españoles.

La yuca frita, las pupusas o los tamales (tortas de maíz rellenas con diferentes ingredientes y salsas) o el arroz con frijoles conocido como el casamiento son platos autóctonos que debes probar.

Las actividades

Además de sumergirse en la historia de El Salvador y conocer la cultura y gastronomía de los diferentes pueblos de la ruta de las flores, esta experiencia es ideal para conectar con la naturaleza salvaje.

En todos los puntos, encontrarás diferentes rutas de senderismo por paisajes impresionantes, podrás navegar en canoa por las lagunas, visitar los extensos cafetales o contratar tours en moto, tuktuk o todoterrenos.