Resiliencia y autoestima, el cóctel perfecto para superar adversidades

¿Por qué encontramos compañeros de trabajo que se sienten totalmente sobrepasados ante cualquier problema, mientras que otros son capaces de superar todo tipo de crisis e incidentes sin perder la sonrisa? La clave está en el nivel de desarrollo de la resiliencia y autoestima de cada uno de ellos.

Afortunadamente, la resiliencia y autoestima son capacidades que se pueden trabajar mediante una actitud positiva. Quizá hayas oído la leyenda cherokee sobre los dos lobos. En esta historia, un anciano le explica a su nieto que siente como si dos lobos pelearan dentro de él: uno es cándido, amable y positivo, mientras que el otro es violento, destructivo e irritable. Cuando el joven le pregunta a su abuelo cuál de los dos gana la lucha, el hombre le responde; “El que yo alimente”.

Conceptos de resiliencia y autoestima

Son muchos los autores que han profundizado en estos dos conceptos de las Ciencias Sociales y la Psicología.

¿Qué es la autoestima?

En este sentido, para Morris Rosenberg, creador de la escala de medición de la autoestima, esta habilidad hace referencia a “la totalidad de los pensamientos y sentimientos de la persona con referencia a sí mismo como objeto”.

Por su parte, Nathaniel Branden, en La psicología de la autoestima, la define como “la confianza en la propia capacidad de pensar y de enfrentar los retos que la vida presenta y la creencia de que los intereses, derechos y necesidades del individuo son importantes”.

Mientras, en El hombre autorrealizado: hacia una psicología del ser, Abraham Maslow incluye la autoestima (como el aprecio que se siente por uno mismo) dentro de su jerarquía de necesidades humanas.

Además, la National Association for Self-Esteem la concibe como “la capacidad para enfrentar los desafíos de la vida y ser merecedor de la felicidad”, estableciendo una serie de pautas para su desarrollo:

¿Qué es la resiliencia?

Esta palabra procede del latín ‘rebotar’ y en Ciencia se emplea para definir la capacidad de los cuerpos de recuperar su forma original tras una deformación.

Fue Michael Rutter quien acuñó este término en el ámbito de Psicología refiriéndose a “la variación individual en la manera en la que las personas responden a los riesgos a lo largo del tiempo”, lo que posibilita a los individuos disfrutar de una vida “sana” en un entorno “insano”.

En el mismo sentido se expresa The International Resilience Project, que define la resiliencia como «la capacidad universal que permite a una persona, grupo o comunidad prevenir, minimizar o superar los efectos perjudiciales de la adversidad”.

¿Por qué son importantes en el ámbito laboral?

En el ámbito laboral, no podemos huir del estrés y las responsabilidades, pero será nuestra respuesta ante estas situaciones lo que determine el éxito y fracaso frente a las adversidades. Es aquí donde entran en juego la resiliencia y autoestima de cada persona.

Cuando el profesional tiene, por un lado, la suficiente autoestima para sentirse capaz de lograr sus metas y, por otro, la suficiente resiliencia para ponerse de pie tras los inevitables fracasos que todas las personas sufren a lo largo de su carrera profesional, será capaz de superar cualquier adversidad real o creada por el propio sujeto.

En concreto, cuando un trabajador o directivo desarrolla la resiliencia y autoestima obtiene, según el trabajo La autoestima y la resiliencia como amortiguadoras y potenciadoras del estrés y la enfermedad, de la doctora Consuelo López Fernández, los siguientes beneficios personales:

  • Mejor ajuste psicológico.
  • Mejor salud física.
  • Más resistencia al estrés.
  • Más crecimiento personal tras experiencias altamente estresantes.
  • Más apoyo social.
  • Mayor conexión con otros.
  • Una vida más significativa.