valores perdidos

El 83% de los profesionales considera que los valores son esenciales para lograr los objetivos de la empresa, según el último Barómetro de Valores y Ética Empresarial publicado por la Fundación Generación Empresarial en base a una encuesta a más de 8.000 directivos y trabajadores de grandes empresas. Es hora de recuperar los valores perdidos de las compañías.

Con la crisis económica, muchas organizaciones se han alejado de sus principios, enfocándose en la supervivencia. Reducir gastos, mantener beneficios, establecer objetivos y diseñar planes económicos han acaparado el protagonismo en los últimos años, dejando de lado la esencia de la compañía, el alma de la empresa, esos valores perdidos que deberían marcar la hoja de ruta.

La importancia de los valores en la empresa

Son precisamente esos aspectos intangibles los que determinan el propósito de la organización y detallan la forma de llevar a cabo a través de estrategias. Permiten dar coherencia al proyecto empresarial y unidad a equipos de trabajo compuestos por personas dispares.

Una empresa con unos valores sólidos y bien definidos contará con mayor compromiso e implicación de los trabajadores, menor rotación de personal, más productividad, un público más fiel… Por ejemplo, según el informe Good Purpuse Study, de Edelman, siete de cada diez consumidores asegura que recomendaría a una empresa frente a otra en función de sus valores

Por tanto, es imprescindible recuperar los valores perdidos. Como señala Randstad en su artículo La importancia de la implantación de los valores en la gestión empresarial, “los valores son cada vez más relevantes a la hora de definir proyectos empresariales y están cada vez más arraigados a la gestión de las compañías”.

Es misión de los líderes establecer cuáles son los valores de la empresa y transmitirlos a toda la compañía, permitiendo que sean aplicados en todas las decisiones e iniciativas de la dirección, incorporados por los trabajadores e identificados por el resto de grupos de interés. Los valores representan el cómo se deben llevar a cabo las acciones y, por tanto, no pueden estar vacíos de contenido. No basta con colgar un bonito cartel en la entrada de la oficina donde aparezcan palabras como motivación, inspiración o innovación; hay que hacerlos reales durante el día a día o se convertirá en valores perdidos haciendo perder el rumbo de la empresa.

Cómo redefinir los valores perdidos

Según el citado Barómetro de Valores y Ética Empresarial, los profesionales consideran que valores como la seguridad, la excelencia y la honestidad son los que están mejor implantados en las organizaciones. En cambio, cuando se pregunta a los alumnos de doctorado en Dirección de Empresas, a partir de otra encuesta, son la libertad, la equidad y la pasión los valores que, a su juicio, deberían imperar en el sector empresarial.

Igual que no hay dos personas iguales, no deberían existir dos compañías con los mismos valores. La clave para definir este elemento organizacional es plasmar realmente esos puntos en los que cree la empresa y que realmente reflejan su ADN.

¿Cómo podemos redefinir los valores perdidos? Para ello, los directivos deben llevar a cabo el siguiente proceso de creación:

  • Recopilar los aspectos relevantes para la compañía. ¿Qué es importante para la empresa? ¿La innovación, el respeto del medio ambiente, la transparencia, la igualdad, la honestidad…? La lista es prácticamente infinita, aunque es importante que estas señas de identidad con las que queremos definir la organización sean definibles, estratégicas, medibles y con la participación de todo el capital humano.
  • Dar coherencia a los valores perdidos. Una vez que se han expuesto todos los puntos con los que la empresa se siente identificada, es conveniente revisar que no existan valores contradictorios que puedan reducir el efecto de un código compacto y sólido.
  • Establecer un orden de prioridad. Durante su aplicación, es posible que la compañía se vea obligada a elegir entre uno u otro valor, por lo que es necesario determinar qué aspectos prevalecerán por encima de otros.
  • Concretar su aplicación efectiva. ¿Cómo podemos llevar esos valores perdidos del papel a la práctica? El siguiente paso nos llevará a establecer qué iniciativas o acciones se van a implantar para ejecutar esos valores.