¿Quién debe presidir la toma de posesión de cargos de una empresa?

La dificultad a la hora de decidir quién preside la toma de posesión de los cargos de una empresa radica en que no disponemos una normativa o protocolo predefinido. Mientras que en el ámbito público, las pautas para este tipo de ceremonias están completamente establecidas, e incluso encontramos el Real Decreto 707/1979, de 5 de abril, por el que se regula el ceremonial y el protocolo en el acto de toma de posesión de cargos públicos, en el sector privado, estas actuaciones quedan al criterio de las propias compañías.

Ahora bien, pese a no existir regulación, sí que es conveniente conocer las convenciones generalmente aceptadas sobre la presidencia y precedencia (el orden del resto de cargos) en la toma de posesión de directivos. Como indica el documento Curso de protocolo elaborado por Omega Royal Estate para la Junta de Andalucía, “si en los actos oficiales, las autoridades encarnan y representan a las instituciones del Estado, en los actos corporativos, la empresa cobra vida en las personas que las representan y se proyecta externamente todo con lo que la organización se identifica, por lo que el protocolo, en éste ámbito, deber tener la misma razón de ser y alcanzar los mismos fines que el oficial en el suyo”.

La presidencia y su protocolo

La presidencia es el lugar más importante dentro de un acto, la posición de honor.

Habitualmente, el anfitrión –es decir, la empresa- es quien ostenta esta posición y dentro de la misma se asigna la presidencia al cargo de mayor autoridad o rango, aunque tiene la opción cederla o compartirla. Por ejemplo, si la compañía ha invitado a un cargo público local, autonómico o estatal a la toma de posesión, puede asignarle esta posición como señal de respeto y gratitud por su apoyo.

Eso sí, la presidencia debe estar compuesta por un número impar de personas y es considerada en sí misma como una única persona, aunque haya dos instituciones representadas.

También es muy importante resaltar el papel de los invitados de honor, que se colocan a la derecha del presidente, y la necesidad de seguir el orden de precedencia para el resto de cargos.

Orden en la toma de posesión

Para aclarar las normas protocolarias empresariales en la toma de posesión, podemos consultar el Manual de Protocolo, de Francisco López-Nieto, un documento que recopila los parámetros a la hora de organizar cualquier evento dentro de la organización.

En este sentido, el trabajo distingue dos escenarios para la presidencia de los actos de toma de posesión, en función de si se trata de actuaciones internas o externas.

  • Acto interno. En este caso, los participantes a la ceremonia forman parte de la compañía: accionistas, directivos, miembros del consejo de administración… Cuando la toma de posesión se produce en este sentido, López-Nieto recomienda que la presidencia recaiga sobre el propio presidente de la empresa, mientras que el orden de precedencia integra a los vicepresidentes, consejeros delegados, director general, secretario general, director de Finanzas, director de Recursos Humanos, director de Producción, director Comercial, director del Gabinete Técnico de la Secretaría General y jefe de la Asesoría Jurídica. En caso de que haya más de uno representante con el mismo cargo, se deben emplear la antigüedad como criterio de ordenación, igual que para el resto de empleados.
  • Acto externo. Cuando la toma de posesión también contempla la asistencia de autoridades públicas, empresarios o directivos de otras compañías, el experto en protocolo aconseja utilizar una doble presidencia, donde se coloque a la autoridad de mayor rango a la derecha y el presidente de la empresa a la izquierda, siguiendo las pautas establecidas en el Real Decreto 2099/1983, de 4 de agosto, por el que se aprueba el Ordenamiento General de Precedencias en el Estado.

Se trata, en definitiva, de guiarse por un mínimo de lógica y respeto y basarse en la normativa del sector público como punto de referencia.