Productividad y nivel de vida: una calle de doble sentido

Productividad y nivel de vida son dos conceptos que deben retroalimentarse. Por un lado, cuanto mayor sea el bienestar de los trabajadores, más motivados estarán y mejores resultados generarán para la empresa. Por otro, la mejora de la productividad por parte de la plantilla debe ser recompensada por la compañía, impulsando el nivel de vida del capital humano y favoreciendo el compromiso de la plantilla.

Los directivos deben escapar de prácticas empresariales obsoletas, donde son los accionistas los únicos beneficiarios de los resultados económicos de la organización. Como señala Manuel Luís Zambrano Echenique, en El Aumento de la Productividad y la Mejora del Nivel de Vida, “la empresa, al ver incrementado su margen de utilidad, deberá distribuir parte de este margen entre sus empleados; deberá beneficiar a los consumidores rebajando los precios; y por último deberá invertir capital mejorando sus instalaciones, lo que a su vez incrementa aún más la productividad”.

Productividad y nivel de vida de la plantilla

Durante el siglo pasado, las empresas no consideraban que debían resarcir a sus trabajadores por el aumento de la productividad, destinando los beneficios exclusivamente a satisfacer los intereses de los shareholders.

Como consecuencia de esta política, se creaba una espiral de desmotivación entre los empleados. ¿Para qué voy a esforzarme y trabajar por la empresa si no obtengo ninguna recompensa por mi trabajo?, pensaban los profesionales. Esta insatisfacción laboral se traducía, a su vez, en una bajada del rendimiento y, por tanto, de los resultados económicos.

Sin embargo, cuando la compañía reparte de forma equitativa este aumento de la productividad se produce el efecto contrario, multiplicando exponencialmente la satisfacción laboral y el compromiso de las plantillas. Como explica Juan Camilo Chaves, presidente de Sodexo Colombia en un artículo publicado en la revista Dinero, “en términos corporativos, la calidad de vida es un concepto de doble vía, donde el beneficio, crecimiento y proyección del colaborador sencillamente se debe reflejar en su comportamiento de cara a la compañía, los resultados que obtiene y el tipo de relación que establece con la organización”.

La empresa, por tanto, debe revertir la riqueza en el capital humano como forma para generar más riqueza. De hecho, como pone de manifiesto el informe Felicidad y trabajo, elaborado por la consultora Crecimiento Sustentable, los trabajadores felices son un 88% más productivos que aquellos que se encuentran insatisfechos en su puesto de trabajo.

Ahora bien, el vínculo entre productividad y nivel de vida no solo se refiere a los aspectos monetarios. El bienestar laboral puede conseguirse a través de otra serie de otorgamientos a los trabajadores, como programas de conciliación, políticas de flexibilidad laboral, mayor inversión en formación, organización de actividades extralaborales…

“Esto no siempre es un tema de recursos, sino que recoge aspectos tangibles e intangibles que tienen que ver con alimentación, limpieza, salud, diversión, deporte, comprensión de los intereses y necesidades personales, proyección, entre otros aspectos que finalmente aporten a la felicidad de un empleado”, sostiene Chaves.

Productividad y nivel de vida de la sociedad

Por otro lado, la unión productividad y nivel de vida también debe llevarse fuera de las fronteras de la empresa. Además de repartir esta riqueza mediante recompensas tangibles e intangibles entre equipos, accionistas y directivos, la mejora de los resultados económicos también debe repercutir en la sociedad en general.

Cuando una compañía destina parte de sus beneficios a la bajada de precios o la puesta en marcha de iniciativas sociales que mejoren la calidad de vida de las personas, obtiene una respuesta positiva por parte de la población, mejorando su reputación e imagen corporativa y reforzando la fidelidad de los consumidores, lo que conlleva, del mismo modo, una mejora de los resultados empresariales.

“Las empresas, al obtener mayores beneficios podrán, aun reservándose mayores utilidades, dedicar parte de ellos a los consumidores, bajando los precios de sus productos, y otra parte a mejorar sus instalaciones, lo que hará aumentar aún más la productividad”, asegura Hugo Miranda en su artículo Productividad y nivel de vida de la página Ingeniería Métodos.