7 claves para identificar a los líderes negativos

Adolf Hitler, Benito Mussolini o Kim Jong Un son ejemplos de líderes negativos, personas poderosas capaces de mover masas hacia sus objetivos particulares a base de insuflar terror entre las personas.

Sin embargo, no solo hay que acudir a los grandes dictadores de la Historia para encontrar casos de liderazgo negativo; en el seno de muchas organizaciones se esconden directivos que representan lo que se denomina ‘antiliderazgo’.

Líderes negativos Vs. líderes positivos

Según expone Miguel Gutiérrez en su trabajo Líderes negativos, los líderes positivos son aquellos que “actúan intencionalmente sobre un grupo, logrando o auspiciando comportamientos que permiten alcanzar las metas comunes – del grupo y/o de la organización – con el menor uso posible de recursos”.

Como antítesis, los líderes negativos, según este mismo autor, representan a aquellos dirigentes cuyo comportamiento respecto al grupo “tiene como objeto lograr metas propias, y no las del conjunto o las de la organización a la cual pertenecen”.

Así, mientras los líderes positivos centran su atención en un bien superior, actúan de forma honesta y procuran el desarrollo personal y profesional de sus equipos, los negativos basan todas sus decisiones en la obtención de recompensas personales, sin importar las consecuencias que sus acciones originen en el resto de compañeros o la compañía.

Características de los líderes negativos

¿Cómo podemos reconocer a un líder negativo dentro de la empresa? Para saber si un directivo –o nosotros mismos- ejerce un liderazgo de este tipo basta con analizar si cumplimos varias o todas de las siguientes características:

  • ¿Cree que su opinión es la única válida? La soberbia y prepotencia es uno de los atributos más usuales de los líderes negativos. Estos directivos se creen en posesión de la razón absoluta, por lo que rechazan cualquier otro punto de vista que difiera del suyo, no admiten consejos de nadie.
  • ¿No asume su responsabilidad? En relación con el punto anterior, los líderes negativos consideran que nunca se equivoca, sino que son los otros, y no ellos, los que cometen errores, por lo que suelen atribuir los fracasos a los demás y asumir los éxitos como propios.
  • ¿Usa las represalias y amenazas para conseguir que se lleven a cabo sus directrices? Dada la falta de participación que promueven y la escasa conexión con los empleados, los líderes negativos necesitan recurrir a una cultura del miedo para que el capital humano se someta a sus órdenes.
  • ¿Se rodea de profesionales a los que considera peor preparados que él? La soberbia de los líderes negativos esconde una profunda inseguridad; se sienten amenazados y, por ello, procuran tener gente que cerca que no pongan en riesgo su posición.
  • ¿Evita asumir riesgos o enfrentar nuevas situaciones? Al sentir poca confianza en sí mismos, este tipo de directivos trata de mantenerse por todos los medios en su zona de confort, no vaya a ser que se aventuren en terrenos inexplorados para ellos donde puedan quedar en evidencia.
  • ¿Nunca cumple con lo que promete? Los antilíderes solo quieren conseguir sus metas personales y no les importa prometer cualquier cosa –aun a sabiendas de que no pueden ofrecerlo- para que los demás hagan su voluntad. A la largo, sus falsas promesas generan desconfianza y descrédito en el equipo, igual que en el cuento popular de Pedro y el lobo.
  • ¿Actúa de forma injusta? Lo que impulsa a un líder negativo es su afán por enriquecerse de forma individual, por lo que su comportamiento varía en función de sus necesidades, mostrando actitudes contradictorias, deshonestas, injustas e incoherentes.

Como resultado, su actitud genera rechazo por los trabajadores y compañeros, empobrece el clima laboral, aumenta la rotación de personal y la pérdida de talento empresarial y, en términos generales, desmotiva a la plantilla.