dinamicas de grupo resolucion de conflictos

Como entidades compuestas por personas, las empresas están sometidas a continuas fricciones entre sus integrantes. De forma cotidiana surgen problemas o desacuerdos entre trabajadores, clientes, superiores, proveedores… Sin embargo, incorporando a la organización dinámicas de grupo de resolución de conflictos, estas situaciones -a priori negativas- pueden convertirse en una importante oportunidad para avanzar y mejorar colectivamente.

El conflicto en la organización

El conflicto organizacional se describe como “aquella situación en la que dos o más partes están en desacuerdo entre sí”, según publica Paulo César Mesa en su monografía Conflicto laboral. Por su parte, Russed Yesid Barrera Santos, en Negociación y Transformación de Conflictos: Reto entre Escasez y Bienestar, añade que este desacuerdo se produce” con respecto a la distribución de recursos materiales o simbólicos y los implicados actúan movidos por la incompatibilidad de metas o por divergencia en los intereses”.

Los conflictos laborales pueden provenir por una insuficiente comunicación o información en el seno de la empresa, por la existencia de intereses contrapuestos, por choque de caracteres o puntos de vista, por incompatibilidad de valores o por motivos de jerarquía o distribución de roles, entre otras causas.

Ahora bien, ¿son siempre negativas estas discordancias para la empresa? Cuando los líderes son capaces de canalizar estos conflictos con eficacia están contribuyendo a reforzar los lazos y potenciar la capacidad de respuesta de los equipos ante situaciones problemáticas. Como establece Barrera Santos, “el conflicto permite que empresas y organizaciones progresistas crezcan y demuestren que el ‘sí, señor’ no es funcional, que no se paga a la gente para que escuche a sus jefes, que la competitividad hace necesario tener colaboradores de arranque automático y no mecánico, como ha sido lo tradicional”.

Dinámicas de grupo de resolución de conflictos

¿Cómo podemos darle la vuelta a estas situaciones divergentes y convertirlas en una fortaleza para el capital humano? Una de las áreas de capacitación de los equipos pasa por incluir dinámicas de grupo de resolución de conflictos que permitan a los trabajadores y directivos adquirir habilidades para gestionar estas situaciones de forma competente.

Estas son algunas de las dinámicas de grupo de resolución de conflictos que se pueden llevar a cabo en la compañía.

La sábana inversa

Uno de los ejemplos de teambuilding y trabajo en equipo es el juego de la sábana inversa. Los participantes se colocan de pie sobre una tela o papel, ocupando la mitad de la superficie aproximadamente. El objetivo es que las personas consigan darle la vuelta a la sábana sin salirse de ella.

Tras realizar el ejercicio, cada individuo aportará sus impresiones sobre los fallos y aciertos que se han cometido, las causas de los mismos y las decisiones tomadas por cada miembro del grupo.

El reparto

Para mejorar la negociación del capital humano y fomentar la adopción de acuerdos WintoWin podemos poner en práctica una sencilla actividad. Se trata de dividir a los participantes en varios grupos que representen a los diferentes colectivos dentro de un proceso para que decidan cómo se realiza el reparto de unos beneficios concretos.

Así, asignamos al objeto un valor concreto (10 euros, por ejemplo) y los diferentes equipos  (proveedor, fabricante, distribuidor, vendedor…) deben determinar qué proporción les corresponde. Como, seguramente, la suma de las cifras aportadas superará el valor del bien, los grupos tendrán que negociar hasta llegar a un acuerdo.

El círculo

Otra de las dinámicas de grupo de resolución de conflictos es el círculo. En este ejercicio, una persona es metida dentro de un círculo formado por el resto de compañeros. Mientras que el primero tiene que tratar de escapar en un tiempo determinado, los demás deberán evitar que lo consiga, usando cualquier tipo de técnica, con una excepción (que no sabe el ‘prisionero’): si pide educada y abiertamente que le permitan salir, tendrán que hacerlo.

De este modo se promueve la comunicación como herramienta para solucionar desacuerdos y situaciones conflictivas.

El silencio

Para abordar la problemática de los conflictos de roles contamos con el ejercicio del silencio. En esta actividad, uno de los participantes recibe instrucciones personales de permanecer callado y quieto debido a una situación, mientras que a otro se le pide que consiga que el primero lleve a cabo una tarea y trate de sacarlo de su mutismo.

Tras la escenificación se debatirá sobre los sentimientos de cada participante y las acciones adoptadas, trabajando la asertividad y empatía como vía de resolución de conflictos.

Las sillas

Se trata de la versión colaborativa del juego infantil en el que los participantes tienen que acomodarse en un número se sillas inferior al de personas. En este caso, en lugar de ir eliminado jugadores conforme no consigan ocupar las sillas, en esta dinámica el objetivo es lograr que nadie quede con los pies en el suelo a pesar de que paulatinamente se van retirando sillas.

Cuando los participantes no consigan mantenerse en las sillas, el grupo analizará cómo han actuado y los canales de colaboración para lograr un trabajo en equipo.